La herencia

¿Cuántos han visto una novela? ¿A ver cuántos son los mundanos que ven novelas? Sacando esa broma, en las novelas siempre los protagonistas se pelean por dinero. Hay discordias, peleas, engaños y al final es siempre por la herencia que tiene el protagonista principal. En nuestra vida también pasa eso. Conozco familias que se han desintegrado peleándose por la herencia que dejaron los padres. A veces es el sólo hecho de que la otra persona no tenga ese bien, quizás la persona que pelea por ese bien no lo necesita, sólo lo hace para que el otro hermano no se quede con ello. Y es así que hay familias que mientras los padres vivían más o menos estaban equilibradas, mas cuando fallecieron los hermanos se arrancan los ojos por la herencia. El escritor y poeta español Pedró Calderón de la barca escribió medio en serio, medio en broma.

“¡Qué presto se consolaron los vivos de quien murió!”

Ahora bien, hay herencias buenas y malas. ¿Cómo es eso? Por ejemplo la herencia que nos legó Adán, el pecado original, es una herencia negativa.

Romanos 5:12

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Esa herencia nos dejó nuestro primer padre Adán. Sin embargo el Creador no ha dado una herencia maravillosa.

Efesios 1:18

“Que les ilumine la mirada interior, para que entiendan lo que esperamos a raíz del llamado de Dios, que HERENCIA tan grande y gloriosa reserva Dios a sus santos. Y con qué fuerza tan extraordinaria actúa a favor de los que creemos.”

Los mundanos solamente procuran hacerse de una herencia material. Trabajan para acumular cosas y hasta se pelean entre familiares por una heladera o lo que deje el fallecido de herencia. En cambio, nosotros los cristianos tenemos nuestro tesoro y herencia en el cielo.

Lucas 12.32-34

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Esa es la herencia espiritual a la que debemos aspirar, dones espirituales que nos hagan ser mejores seres para la Gloria de Dios por toda la eternidad.

Imagina la herencia más grande que pueda tener una persona en la tierra fuese tuya. Imagina el dinero de Bill Gates, Steve Jobs o la herencia de esas personas que ni sabemos sus nombres, pero manejan el mundo a su antojo. De qué te serviría si vas al infierno? Obvio que puedes vivir de una forma cómoda en la tierra un tiempo, pero suponte que vives cien años a lo mucho cuántos son cien años comparado con la eternidad? Absolutamente nada. Te tengo noticias, con ese dinero al cielo tampoco vas a ir.

Marcos 10:25

“Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.”

El tema es súper simple, la salvación no se compra. No hay dinero en el mundo que pueda comprar la salvación por la sencilla razón que Dios no necesita tu dinero, de hecho si eres rico es porque lo acumulas y si lo acumulas es porque no estás ayudando al prójimo. Así no sólo no vas a llegar al cielo sino que ni te vas a acercar. Y si mueres esa herencia material tampoco le dará el cielo al que la reciba.
La salvación que nos da el Altísimo por medio de Jesús es impagable y es la única herencia segura que tenemos los cristianos. Es una herencia espiritual que dura por toda la eternidad y eso es lo importante. Algunos se pierden porque acumulan cosas en la tierra, pero no tienen lugar en el cielo.

1 Pedro 1:3-4

“Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, por su gran misericordia. Al resucitar a Cristo Jesús de entre los muertos, nos dio una vida nueva y una esperanza viva. Reservaba para ustedes la herencia celestial, este tesoro que no perece ni se echa a perder y que no se deshace con el tiempo.”

Que magnífica herencia debe ser la que nos regala Dios, no llego a imaginar todas las cosas buenas que le tiene preparado a sus hijos. Eso sí, la esperanza que tengo en Él es muy grande y tengo fe que no nos faltará nada cuando el Creador nos llame a cuentas.

Romanos 8:17

“Siendo hijos, son también herederos; la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo.”

Seamos dignos de recibir la herencia espiritual que Dios tiene para nosotros. Que Dios los bendiga.

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Publicado el 02/27/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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