Los ciegos

No sé si hay algo peor para un ser humano que la ceguera. Te puede faltar cualquiera de los sentidos restantes que no es tan grave como la ceguera. Algunos ciegos ven como luces sin forma, otros no perciben nada. Ciertas personas nacen así y otras van perdiendo la visión paulatinamente.
Existe un versículo en las Escrituras que me apasiona, de todas las enseñanzas y maravillas, ésta es la que más me emociona. Los exégetas que han analizado esta historia no han develado todo el contenido de esta historia. Algunos dicen que usó barro para representar el origen del ser humano, otros eruditos indican que lo importante es que sanó el día de reposo y se basan en esto porque los versículos siguientes hablan de la conspiración de los fariseos para reprocharle el milagro por haberlo hecho en este día. En realidad son posturas válidas, pero que no representan la riqueza oculta de ese hecho histórico. Leamos primero los versículos en cuestión.

Juan 9:1-7

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí[a], ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? 3 Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Nosotros debemos[b] hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. 6 Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, 7 y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). Él fue, pues, y se lavó y regresó viendo.”

Todos hemos estado ciegos en algún momento. Cuando somos niños nacemos con los ojos cerrados hasta que se produce el llamado “alumbramiento” que es el instante cuando el bebé abre los ojitos. Eso en lo inherente al plano terrenal, pero la Biblia, si bien puedes tocar su papel, oler la tinta y ver sus hojas, es en principio un libro espiritual. Las hojas, la tinta, los dibujos, el arte que pueda tener la tapa, son solo la vestidura, lo importante no hay ojo terrenal que lo vea.
Nosotros lo valoramos como un libro que habla de temas espirituales, sin embargo pocas veces comprendemos la magnitud de la espiritualidad inherente a él. Comenzamos a ver que es un libro espiritual a medida que maduramos en la fe y esto no es sólo cuestión de estudiar sino que la maduración espiritual viene por la comunión que tengamos con el Espíritu Santo. Puedes estudiar décadas en esos seminarios tan de moda hoy (los cristianos de los primeros siglos no estudiaban en escuelas religiosas) que por ahí no le encuentras el sentido exacto de las enseñanzas de Jesús. Dicho esto paso a explicar algunos aspectos de ese milagro de Jesucristo de los que los exegetas hablan poco.
El uso del barro no es para representar que el primer hombre se hizo de lodo, no es eso lo que trabajo el Mesías en el ciego antes de curarlo. Lo que hizo fue trabajar en su humildad, que es lo que hace con todos nosotros también. Que te llenen el rostro de un barro hecho a fuerza de tierra y escupidas no es algo lindo. Jesús lo hace para probar al hermano ciego ya que por su Poder podría haberlo curado de la forma en que curó a otros, sin embargo seguramente vio que debía trabajar la humildad de este hermano. Éste confió en Jesucristo y se humillo al dejarse poner barro en la cara. Y la confianza en Jesús no es otra cosa que la fe.
El ciego demostró su fe, se humilló, acató las órdenes de ir al estanque a limpiarse y el premio a todo ello fue el milagro de la vista, entendida como maduración espiritual.
Luego de humillarse, de confiar y acatar los mandamientos de Jesús, recién ahí el ciego maduró espiritualmente y se hizo digno de recibir el milagro de conocer los misterios de la creación. Sólo después que sus ojos espirituales se abrieron, sus ojos físicos fueron sanados.
Los fariseos que cuestionaban a Jesús por su milagro en día de reposo también eran ciegos. Veían el rostro del ciego en el templo, tenían enfrente el milagro y sin embargo no lo veían. Muchos cristianos están igual, tienen sus párpados obturados por las lagañas de la ignorancia espiritual.

El versículo 3 dice textualmente “Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él.”
Por medio del ciego se manifestó la Gloria de Dios en él y de esta manera en todos los demás que vieron el milagro. Pero primero sufrió un proceso para que sus ojos espirituales se abrieran en el ciego. Y esto es figura de la humanidad ya que nos pasa a todos porque nacemos ciegos a las cosas de Dios, si naciéramos ya viendo las maravillas espirituales del Creador no necesitaríamos leer las Escrituras ni necesitaríamos del Espíritu Santo. De manera gradual se nos abren los ojos para ver la luz de Dios.
Existe un montón de personas que creen que entienden a cabalidad toda la Biblia y no conozco a nadie que comprenda a fondo sus maravillas por la sencilla razón que lo importante no está escrito en tinta. El secreto es llegar a tener el amor que tenían los apóstoles por Cristo y a la vez recibir el amor de Dios de la misma manera que Él amó a los apóstoles, sólo así podremos dejar la ceguera que tenemos ahora y ver las maravillas a las que se refiere Mateo 13:11.

Mateo 13:10-11

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado el saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.”

Los versículos de Juan 9:1-7 normalmente se toman como una sanacion física, pero el sentido de que esté plasmada en la Biblia es para dejar una enseñanza profunda, más allá del Poder de Dios que podemos ver superficialmente. La enseñanza es en sentido figurado, simbólica y habla de lo que debemos hacer para ver los misterios de Dios, que como expliqué antes, es humillarse, confiar en Jesús y acatar sus mandamientos.
Todos tenemos un poco de ceguera, si no la tuviésemos seríamos muchísimos mejores. Cristo entendió esto y por eso a unos les predicaba con parábolas y a otros con diferente mensaje. Dejemos de ser ciegos, levantemos los pesados párpados de carne, usemos nuestros ojos espirituales y el Altísimo nos mostrara aquellos misterios que solo se pueden observar con la mirada del alma.

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Publicado el 02/27/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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