Mi ideología

Cuando me escuchan hablar o leen algo mío siempre llega un momento en que me preguntan qué ideología tengo. Existen personas que me han manifestado que no la poseo. “No tiene ideología”, dicen con tono despectivo. Y eso suena realmente patético. La verdad que no conozco a nadie que no posea ideología y una cosmovisión propia, es una hipótesis imposible.

El problema no soy yo o mi ideología sino los paradigmas políticos con los que fue educada la sociedad. Es así que los que crecieron con la “Guerra Fría” o los que tuvieron su madurez política en los 70s suelen dividir las ideas en izquierda y derecha o, como se dice vulgarmente, en zurdos y gorilas. Algunos también hablan de centro, de tercera vía, etc, mas básicamente son esas dos, izquierda y derecha.
No deseo pecar de soberbio, pero pongo mis energías en producir una suerte de evolución política, o quiero creer eso. Me esfuerzo para crear ideas superadoras suprapragmáticas que sirvan para llevar bienestar a la sociedad.
Dicha evolución, sin embargo está basada en un concepto antiguo: el del trabajo. Esa es toda la ideología que tengo en resumidas cuentas, la del trabajo traducido éste como gestión eficiente y eficaz y correcta administración de los recursos.
Ricardo Lagos, ex presidente de Chile dijo en su Libro “Conversaciones en el Camino” lo siguiente:
“La tarea de un gobernante suele compararse con la tarea del director de una orquesta sinfónica. Tiene que escoger bien las partituras, seleccionar a los solistas más idóneos, conducir la interpretación con plena conciencia de que el público es exigente y no perdona las desafinaciones, en fin, poner pasión pero a la vez mantener la cabeza fría para que la batuta no vuele por los aires. Y, como es obvio, el director debe responder por el resultado.

Yo asumo esa responsabilidad. Respondo ante los ciudadanos por la partitura, por los músicos escogidos y por la presentación en el escenario. Lo hago cuando la obra aún no está concluida, y lo haré también cuando caiga el telón.

A mi entender unos párrafos brillants de Ricardo Lagos. A pesar que los recursos de un país siempre son escasos hay que redistribuirlos lo más equitativamente posible. No se puede gobernar para medio país o sólo para los que lo votaron. No está en mi naturaleza comportarme así y, con todo respeto, veo como mentes limitadas a las personas que sí lo hacen. Como escribe Lagos “toda la orquesta” tiene que sonar bien.

Es posible que en alguna región del país funcionen políticas emparentadas con lo que se conoce como izquierda, en otras zonas funcionarán políticas relacionadas con lo conocido como derecha. Incluso dentro de una misma ciudad, dependiendo de la clase social o la temática a solucionar, también se entremezclan estas doctrinas así que es complicado que yo me inserte en alguna de ellas. A las personas les gusta etiquetar las ideas, ponerles nombres, encasillarlas, a mí no.

Como soy cristiano y me gustan las parábolas de la Biblia, les voy a contar una de mí autoría. Había una vez una casa que se estaba incendiando. En el instante llegaron dos vecinos con la mayor predisposición para apagar el incendio. Uno era un señor adinerado que tenía un supermercado a metros de la casa incendiada y el otro era un humilde albañil con su casa también cerca. Llegan los dos al mismo tiempo a la casa siniestrada y comienzan a pensar como apagar el incendio. El empresario dijo:

-En mi negocio tengo muchas botellas de agua mineral ayúdame a traerlas y apagamos el incendio. –a lo que el albañil respondió:
-No mirá yo estoy por hacer una obra y tengo una camionada de arena ahí en mí vereda, tirémosle arena que eso apaga el fuego muy bien. –replicó el albañil pensando que su idea era mejor porque al construir casas sabía los problemas que podía acarrear el agua en el circuito eléctrico del hogar.
El empresario molesto porque este albañil que tenía menos estudios pensaba distinto dijo:
– Pero yo tengo el camión de reparto, llamo por teléfono y traen el agua, en cambio entre que traemos tu arena pasará mucho tiempo.

Y así siguieron debatiendo cuál era la mejor manera de apagar el incendio hasta que las llamas consumieron toda la casa viniéndose abajo estrepitosamente y tanto el empresario como el obrero siguieron discutiendo.

Con esta parábola podemos aprender que no importa el método, tanto el rico empresario como el humilde obrero tenían una solución posible para el problema, incluso tenían la predisposición para ayudar, no obstante el ímpetu por tener la razón no les permitió ponerse de acuerdo para solucionarlo.

En la Argentina hay muchos “incendios” que apagar. Tenemos demasiados aspectos a corregir y nos la pasamos discutiendo si es mejor un método de izquierda o derecha, si es mejor público o privado y así con todos los temas de la sociedad. Usualmente en esto último la “izquierda” prefiere fomentar lo público y la “derecha” lo privado. Obvio que es una mirada básica y simplista de estas doctrinas y además lo pongo entre comillas porque no me siento cómodo usando esos términos.
A mí humilde entender y esto es mipensamiento personal, las cosas tienen que funcionar bien. No importa si es público o privado (aunque prefiero la soberanía argentina en los recursos) sino que sea eficiente, que satisfaga las necesidades de la sociedad y de la mayor parte de los ciudadanos de la misma.
Hemos visto un montón de ejemplos de empresas públicas que son un desastre y de empresas privadas exitosas o al revés.
Cuando infante estaba la empresa estatal Entel que se encargaba de las líneas telefónicas. Resulta que en ese tiempo, y algún mayorcito se acordará, cuando pedías un teléfono tardaba seis años o más en tenerlo. Con la empresa privada todo eso mejoro. También hay ejemplos en que los privados arruinaron una empresa.
Por ejemplo YPF era pública, luego fue privada y llamada Repsol. No nos gustaba cómo funcionaba y la expropiamos para que sea pública, pero el Estado tampoco supo manejarla y de nuevo casi la privatizamos con el convenio con Chevron. El mismo Estado supuestamente “nacional y popular” les volvió a entregar a privados extranjeros un recurso estratégico como el petróleo.
¿Esto es malo o bueno? Como dije antes, no es bueno por ser público ni malo por ser privado. Ya se verá con el tiempo, pero lo que deseo destacar que las cosas públicas o privadas no son buenas o malas por definición, las hacen buenas o malas las administraciones que tengan. Las diferentes instituciones, empresas, ONGs y demás tienen que funcionar bien y esa es la meta. Y si es posible que sean del Estado argentino mejor.

Así que, en resumidas cuentas, mi ideología se basa en trabajar y bien. Esto parece obvio, todos deberían hacerlo, pero en la práctica no es así. Las viejas estructuras partidarias están horadadas por la burocracia, la corrupción y la tradición que te dice “esto siempre se ha hecho asi” y se cierran a mejores maneras, ideas superadoras y nuevos enfoques para darle bienestar a los diferentes estratos sociales.
Yo no me canso de pensar nuevas ideas y ¿saben por qué? Porque nuevos son los problemas. Es una mala decisión encarar necesidades de un cambiante siglo XXI con doctrinas del siglo XV. Ni siquiera con las del siglo XX.
El desafío es ese, solucionar todo lo que se pueda y lo que no, morigerar sus daños. Y para ello es menester planificar, crear y desarrollar soluciones sociales. Y eso no es más que trabajar. Mi ideología es el trabajo por los demás. Para ello le pido que no me encasillen en derecha o izquierda ya que son ideologías creadas para defender ciertos intereses y mi misión aquí es defender, dentro de mi limitada humanidad, a todo el que lo necesite.
Como cristiano he hecho mío el versículo de Gálatas 5:14 que reza “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De ahí que no esté en mi naturaleza el hacer diferencias sociales, ideológicas o de otra índole porque amo a todos por igual. El hambre no es de izquierda ni de derecha, es hambre. La falta de trabajo no es de derecha o izquierda, es desempleo. El balazo del asaltante no te dolerá menos por afiliarte a un partido de derecha o izquierda. Las necesidades no tienen ideología, tan sólo necesitan ser satisfechas y sólo se resuelven con trabajo y servicio al prójimo.

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Publicado el 02/27/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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