Transformers

¿Vas a la iglesia desde hace mucho tiempo? Puede que te haya pasado lo que a mí. Estuve en una congregación por un gran lapso, mas sentía que no avanzaba. Era una iglesia “dormida”. ¿Cuántos conocemos iglesias dormidas? ¿Congregaciones que tienen décadas y aun así no han crecido? En mi provincia hay varias.
Cuando hablo de “crecer”, lo hago en el sentido de impartir la verdadera doctrina, por sus obras ministeriales y trabajo misionero, no estoy hablando de la cantidad de miembros porque muchas iglesias tienen miles de miembros, mas están cegados doctrinalmente.
Normalmente el moderado éxito en cantidad de miembros de una congregación o el “autoelogio” de sus siervos, hace que los hermanos crean que ya han logrado muchas cosas o que la iglesia “está bien como está”, por lo que son reacios a cambios y mejoras.
Esto produce un adormecimiento, un comportamiento rutinario en los fieles que atrofia las ansias de evangelizar, de corregir, en fin, de toda acción innovadora que puedan realizar los miembros de la iglesia, llegando al punto de que sencillamente asisten a los cultos por preservar su imagen de buenos cristianos ante la sociedad.
Yo he llegado a la conclusión (Espíritu Santo mediante) que lo que sufren estas iglesias es lo que he dado en llamar el “síndrome transformers”.
No sé si usted ha tenido la oportunidad de ver la película de Hollywood llamada así, si la ha visto es tan mundano como yo.
Ya dejando la broma y yendo a lo serio, este film de entretenimiento, protagonizado por la bisexual Megan Fox y ShiaLabeouf y de la que se han hecho secuelas trata, básicamente, de unos robots que se transforman en otra cosa, por lo que podemos tener un robot que se hace automóvil, otro que se convierte en tostadora, etc.

Yo siento que muchas veces, y lo digo con el máximo respeto y humildad, el Cuerpo de Cristo es como un “transformers”, uno de esos robots que se arman y se desarman.

Recordemos el significado del término “desarmar”

DESARMAR v. tr.

1 Quitar o hacer entregar las armas: la policía desarmó al delincuente. armar.
2 Separar las piezas que forman un objeto. Descomponer, desmontar. armar.
3 Confundir o sorprender a una persona hasta dejarla sin posibilidad de reacción o de respuesta: desarmó al rival con la seguridad de sus respuestas. Apabullar, aplastar.

Fuente: Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Las tres definiciones dadas por la Real Academia Española son aplicables al Cuerpo de Cristo. La primera definición es “quitar las armas”, cuando un cristiano se separa de sus pares pierde ciertas armas para luchar contra el enemigo, también el Cuerpo de Cristo pierde su arma fundamental, la UNIDAD.

La segunda definición es “separar las piezas que forman un objeto”, estas piezas son las partes del “robot”. Volvemos al tema de la UNIDAD.

La tercera definición es “confundir”, cuando el Cuerpo de Cristo se desarma, todo se confunde, llega la confusión a la iglesia y nos empezamos a dividir.

Saliendo de la Biblia, el Martín Fierro, una obra literaria argentina, en uno de sus versos, habla de la unidad de los hermanos. Una de sus estrofas dice.

“Los hermanos sean unidos,
esa es la ley primera
porque si entre ellos se pelean
los devoran los de afuera.”

Esos versos, genialmente escritos por José Hernández, son perfectamente aplicables a la iglesia de Cristo, ya que si entre los hermanos hay confusión, chismes, falsos testimonios, peleas, etc, serán presa del maligno y sus legiones.
La clave del Cuerpo de Cristo, es la “unidad”, el “robot” debe estar bien armado, unido y sólido, para ello, debemos cumplir todos con los mismos preceptos dados por nuestro Señor y los apóstoles, como atestigua la carta a los Filipenses 3:16:

“Empero en aquello á que hemos llegado, vamos por la misma regla, sintamos una misma cosa.”

Si analizamos la vida de la iglesia en la antigüedad, mas precisamente, en la etapa de la iglesia primitiva, podemos ver cómo la unidad de las iglesias de antaño era atacada por falsos profetas que intentaban dividirla.

2 Corintios 11:13-15:

“Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo (el Mesías). Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras.”

Si Dios dice que no hay que sorprenderse de estos individuos que parecen buenos porque se disfrazan de ángel de luz, para lastimar a la iglesia ¿por qué razón usted se sorprende?

Mat 24:24

“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales y grandes prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos.”

De esto podemos verlo a diario, gente como el moreno y falso profeta Dionny Báez que hace aparecer oro en el altar y ahora está condenado por violación o Jesús Miranda, que un día se cree Jesucristo y al siguiente el anticristo, hacen que el versículo de Mateo cobre una relevancia impresionante. Estas personas son el “hazmerreír” del cristianismo, por lo que una persona mundana que vea esto nunca se acercaría a la iglesia. Para eso están, para dividir.

Las iglesias están sufriendo ataques por parte de lobos con piel de cordero que, disfrazados de apóstoles o profetas y, ataviados con un falso evangelio, intentan dividir, desarmar, destruir el Cuerpo de Cristo pregonando verdades con mentiras y enseñando doctrinas de hombre como si fuesen divinas.
El tema era de tal gravedad, ya en los primeros años de la Era Cristiana, que tenemos al apóstol Juan exhortando a probar los espíritus, como lo dice el versículo de 1 de Juan 4:1:

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”

Este versículo demuestra que había espíritus que querían engañar al cuerpo de Cristo para desarmarlo y convertirlo en otro objeto, como a los robots de la película. Hoy ocurre lo mismo con los apóstoles o profetas que hacen llover oro, adivinan y hacen actos de magia. Un culto que debe ser solemne (recuerde hágase todo en orden y decentemente), se convierte en un show con música mundana con letra cristiana. Ese es un solo ejemplo, pero son cientos, como los actos de adivinación, las falsas profecías, las lluvias de oro, los espíritus de risa o de llanto que entran en la congregación, todo eso lacera el Cuerpo de Cristo.
Dos siglos después del nacimiento de la iglesia en Pentecostés, en el año 33 de la Era Cristiana, la iglesia de Cristo se volvió a desarmar, mediante artilugios político-religiosos se da el nacimiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana, y de ella la Ortodoxa Rusa que no cedió al poder romano de Constantino.

En el siglo XVI, las 95 tesis de Lutero vuelven a crear un cisma, ya no en la iglesia de Cristo, sino en la Católica Romana. El resultado es la llamada “Reforma Protestante”. De nuevo el cuerpo de Cristo que se desarma y van.
Luego los mormones, los Testigos de Jehová, los adventistas, los bautistas, los pentecostales, los luteranos, los presbiterianos, los metodistas y un largo etcétera. Asimismo, cada denominación tiene sus propios líos internos y sub-denominaciones. Resultado: el Cuerpo de Cristo en la actualidad se encuentra muy desarmado y a la merced de falsos apóstoles, profetas y doctrinas novedosas como las del G12 o Cienciología por ejemplo.

De vez en cuando el cuerpo se “arma” de nuevo, en especial cuando viene algún predicador de renombre, se juntan y trabajan para costear los honorarios y llenar un estadio en esos mega eventos que los evangélicos gustan organizar.
Pasado el show y sus luces, empieza el otro show, el de las sombras, vale decir, el de las doctrinas de hombre y los debates infructuosos, entonces la frágil unidad lograda se pierde y todo vuelve a la triste normalidad, vale decir, se desarma una vez más el Cuerpo de Cristo.

Luego de este repaso de la historia y, volviendo al tema de las iglesias dormidas del principio, no es necesario exponer ejemplos tan extremistas como los anteriores sino que se puede analizar y entender este síndrome del robot “transformers” que se arma y desarma, en la iglesia actual, la de tu barrio. Muchas congregaciones son clubes sociales en donde se juntan el domingo o el día de culto, y luego en la semana no se ven mas, ni se tienen noticias de los hermanos. Entonces el “robot” que es el Cuerpo de Cristo, se arma unas cuantas horas el día domingo y se desarma el resto de la semana. Eso no sería nada sino fuera porque nuestra comunión con Dios se arma y se desarma con la misma facilidad.
¿Para donde puede caminar el cuerpo de Cristo si un pie está distante del otro la mayor parte del tiempo? Sería como un inválido que no se puede mover del lugar y hasta tropezaría constantemente. ¿O si un pie elige un camino y el otro uno diferente? La palabra del Señor nos dice, palabras más, palabras menos que el que tiene “doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”, de lo que se deduce que esa iglesia o congregación cristiana no cumplirá con sus objetivos sencillamente porque no puede avanzar.
¿Qué visión puede tener dicha iglesia si un ojo está mirando y el otro está ausente? A los tuertos hasta la palabra de Dios les cuesta leer.
¿Qué podría hacer el cuerpo de Cristo con un solo oído bueno y el otro sordo? Sería difícil hasta ayudar a los hermanos en sus problemas porque un solo oído no alcanza para escuchar a todos.
¿Qué ocurriría si la boca no apareciera en toda la semana? Sería una congregación muda para evangelizar a las naciones.
¿Qué cruz puede cargar un solo brazo? Si el otro “brazo” no aparece en toda la semana será difícil cargar con la responsabilidad de llevar adelante la Iglesia.
Los ojos, las manos, los pies y todo el ser del cuerpo eclesial somos nosotros y Cristo es la cabeza. No podemos ser un robot desarmable ya que Cristo reclama que seamos uno.

Juan 17:21:

“Que todos sean uno como tu, Padre estás en mí y yo en ti. Sean también uno en nosotros; así el mundo creerá que tu me has enviado.”

No seamos una tuerca del robot, una parte que falta y sólo aparece el domingo. Seamos una pieza fija del Cuerpo de Cristo, fieles y confiables para velar por ella día y noche porque la unidad de la Iglesia es lo que agrada al Señor y Él lo dijo en su palabra.
¿Haz escuchado la expresión “a ése le falta un tornillo”? Procuremos no ser el tornillo que le falta al robot. Y por sobre todo, procuremos que la iglesia no sea un “Transformer”, sino que sea el Cuerpo de Cristo.

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Publicado el 02/27/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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