Caminando entre lobos

No sé si hay otra frase de nuestro Señor Jesucristo que haya, por un lado, dado el mensaje que quería dar, pero por el otro que se transformara en una bandera para convertirnos en sectarios. El versículo de Juan 17:16 “ellos no son del mundo” sirvió, y sirve aún en la actualidad, para que los cristianos miren desde el pedestal del desdén a los “mundanos”, término que por otro lado no existe en la Biblia.

Este servidor ha sufrido ese maltrato por parte de los “amorosos” cristianos cuando aun no se convertía. Recuerdo que ponía en la radio alguna canción secular y un amigo cristiano me miraba de reojo y hasta se alejaba para no escuchar.

No llego a ver la razón por la que muchos “hermanos” se creen superiores a los que no conocen a Cristo. Que los designios de Dios nos hayan favorecido teniendo la bendición de haber oído su palabra no es razón suficiente para autogloriarse de una falsa superioridad. De hecho, reaccionando así somos mucho menos que los no conversos porque los no conversos mal o bien son lo que son, pero nosotros con ese comportamiento sectario y falsamente superior, no somos lo que decimos ser, o sea cristianos. Comportándonos de esa manera somos gente que va a la iglesia y lee la Biblia, pero no cristianos. El verdadero cristiano no trata mal a las demás personas, por más que sean del mundo. A la gente “de mundo” como les gusta decir a los sectarios, lo que lo puede hacer cambiar es el amor de Cristo y si los miramos feo o como inferiores no estamos siendo amorosos, no estamos siendo cristianos. Hay que recordar la primera epístola a los Corintios donde se nos enseña las virtudes del amor:

 

1 Corintios 13:1-8

 

“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy. Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha.

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido ; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser;”

 

Para resumir, por mas raros que sean las personas con las que nos encontremos siempre debemos demostrar amor.

¿Jesucristo acaso miró con desprecio a María Magdalena por su trabajo pecaminoso? No. ¿Jesucristo se reunía sólo con sus pares como hacen los cristianos de hoy que sólo se juntan con cristianos? No. Él iba a bodas donde había todo tipo de gente y comía con los pobres. Como dice su palabra en Marcos 2:17, Él vino a buscar a los enfermos, no a los sanos.

 

¿Esto significa que seamos amigos del mundo? Claro que no. La Biblia también dice:

 

Amós 3:3

 

“¿Cómo andarán dos sino están de acuerdo?”

 

¿Entonces qué debemos hacer? Creo que hay que buscar un equilibrio entre las dos posturas, no alejarse de los pecadores, pero tampoco convivir continuamente con ellos o, si se debe convivir cotidianamente, no contaminarse copiando sus conductas. El secreto es no alejarse de ellos, el que no sean cristianos no es razón suficiente para hacerlo, de hecho es la razón para acercarse y predicarles.

Conozco decenas de cristianos cuyo comportamiento se asemeja al “Señor Flanders” de los Simpson, con una conducta al parecer ejemplar en su vida familiar, sin caer en la cuenta que el pordiosero que está tirado en esa esquina por donde no queremos pasar, el delincuente que roba y el fornicario que sale a discotecas para conocer alguien con quien intimar, todos ellos son nuestra familia, o al menos con nuestro esfuerzo podrían ser hijos de Dios también. El Altísimo no hace acepción de personas en la salvación, ¿por qué la haríamos nosotros? Nuestra obligación es predicar el evangelio y es tarea de todos. Aunque sea más fácil dejarle el trabajo a los misioneros, cada uno tiene que hacer su parte.

 

1 Pedro 2:9

 

“Mas vosotros sois el linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que mostréis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable”.

 

No podemos ser lo que yo llamo “evangelistas de Facebook”, colocando frases proféticas y escribiendo porciones de la Biblia en el “muro” de Internet, pero mirando de costado al que no es cristiano. Muchos de ellos no conocen la necesidad del mundo sencillamente porque se alejaron de él y lo poco que ven lo hacen de forma virtual por Internet. Es difícil dar limosna a quien la necesita si no sueltas el Mouse de tu pc…

Hay algo que tengo sumamente claro: debemos levantar el trasero de la cómoda silla de la congregación y meternos en medio del mundo, si es posible en el epicentro en donde nace el pecado.

Recordemos a Moisés enfrentando a Faraón, él no se quedó dentro de su tienda en el desierto sino que se arriesgó enfrentando a Faraón para decirle el mensaje que Dios le había mandado realizar. Este mensaje no se lo gritó de lejos sino que se metió en su mismo palacio y se lo dijo en la cara. En medio de todos los pecadores que lo rodeaban, Moisés cumplió su tarea. Si recordamos la historia, Moisés tiró su vara al suelo y se convirtió en serpiente. Eso es un hecho interesante porque Satanás, por medio de los magos y hechiceros de Faraón hicieron lo mismo. La historia termina con la vara-serpiente de Moisés devorando las dos serpientes de los hechiceros. Moraleja: Satanás tiene poder para imitar los prodigios de Dios, más nunca podrá superarlos.

 

Jesús predicó con el ejemplo. El mismo Jesucristo al comenzar su ministerio él se dirige a la sinagoga y ve mercaderes que hacen dinero con la fe. Él toma un azote de cuerdas (imagino que para asustarlos) y los echa del templo.

 

Juan 2:13-17

 

“La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén, y encontró en el templo alos que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una cueva de ladrones. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRA”.

 

De los anteriores versículos se desprende que Jesús no se quejó de lejos a los mercaderes del templo que convertían su casa en cueva de ladrones sino que se metió en medio de ellos para derrotarlos y que salieran de allí. Otro ejemplo que puedo dar es del mismo Jesucristo, al morir lo hizo en medio de dos delincuentes en el Gólgota, recordemos que su cruz tenía sendas cruces con pecadores a sus lados. La historia nos cuenta que uno de ellos se redimió y gracias a ello ese mismo día estuvo en presencia del Altísimo.

 

Además de la obvia razón por la que Jesús debía morir, si no hubiese estado allí uno de los malhechores no se habría convertido. Es muy, pero muy importante entender que siempre hay que meterse entre los pecadores, mezclarse, si uno está lejos de ellos ¿cómo piensa convertirlos?

 

Por supuesto que existe un límite y es el decoro, la moral y las buenas costumbres. ¿Por qué digo esto? Porque a veces este concepto de predicar “a toda criatura” se “flexibiliza” mucho, por llamarlo de manera elegante. El resultado nefasto del concepto se lo puede ver en el caso de Diego Gebel, el hermano ya fallecido del notable predicador Dante Gebel. Este “pastor” predicaba en un cabaret donde protagonizaba un espectáculo junto a gays y travestis. Allí alternaba los chistes con la palabra de Dios. Me parece que no es la forma.

 

La palabra del Señor nos enseña que él, luego de morir bajó al hades (Ef. 4:8-9) Él murió sin pecado, no necesitaba bajar al infierno, pero lo hizo igual. Otra vez Jesús en el medio del mal.

La Biblia nos da muchos ejemplos de que para lograr la misión que Dios nos da. Muchas veces tenemos que meternos en el medio del lío, en lo peor del mundo. Esto es necesario porque ¿cómo puede una lámpara alumbrar una habitación sino la metemos dentro de ella? Si está afuera de la habitación no alumbrará y el cuarto seguirá a oscuras. Recordemos parte de la parabóla de lucas 8:16:

 

“Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz”.

 

Con la misma parábola, los cristianos somos luz y si no entramos al mundo para iluminarlo las tinieblas siempre estarán sobre él.

 

Es curioso ver que Satanás es el príncipe de la potestad del aire, por lo que domina el mismo. Allí, justo en sus dominios será el arrebato de la iglesia. Leamos:

 

1 Tesalonisenses 4:16-17:

 

“Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.

 

Es interesante como este concepto de meterse en el medio del mal sigue vigente hasta en las profecías. Cómo dije y es sabido, Satanás domina los aires, bueno allí mismo, en sus propias narices bajará Jesús para llevarnos con él.

Imagínense la escena, los cielos se abren y se lo ve a Jesús bajando con una cantidad increible de ángeles, llega cerca de la tierra ante la mirada atónita de los demonios. Todos nosotros vamos subiendo a reencontrarnos con Cristo mientras Satanás (que es la potestad del aire) y sus huestes miran como Jesús nos rescata en el aire, frente a sus propias narices sin poder evitarlo.

 

Como dije antes, Jesucristo predicó con el ejemplo, él nunca nos pediría nada que no estuviese dispuesto a realizar en persona. Su palabra nos enseña en Mateo 10:16:

 

“He aquí, yo os envío como a ovejas entre lobos, sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.”

 

Como leemos nos envía al peligro, pero no debemos tener miedo sino ser astutos. Él no nos dice que no vayamos sino que “nos envía”, es decir que justamente nos está ordenando ir al campo de batalla donde se libra la guerra contra el mundo. Sin duda es una tarea complicada, cansadora, a veces frustrante, no obstante todo ello se compensa cuando las almas que entienden el mensaje son redimidas y vuelven con el Padre.

 

No esperes una felicitación por parte de nadie. Para empezar, predicar es la misión de todo cristiano y segundo, normalmente las críticas no vienen del mundo sino de la misma congregación u otros cristianos. Esto no pasa sólo hoy, ocurrió también en los tiempos de Jesús cuando los fariseos no entendía porque andaba entre pecadores.

 

Lucas 15:2

 

“Y los fariseos y los escribas, murmuraban diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come”.

 

¿Y a quién quería que recibiera? ¿A los que ya eran salvos? Lo mismo acontece hoy, muchos cristianos se comportan como los fariseos de antaño y, por ejemplo, no quieren entrar a un barrio conflictivo a predicar porque tienen el prejuicio que son gente “mala”…

 

También podemos recordar el caso de Zaqueo. Recordemos la historia.

 

Lucas 19:1-7

 

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quien era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa , desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.”

 

El mismo caso de los fariseos de Lucas 15:2, el último versículo demuestra que las personas no entendían que hay que ir por el enfermo y no por el sano, por el pecador y no por el convertido.

 

En síntesis, una infinidad de personas son reacias a predicar, ya sea porque se consideran poco preparadas, por vergüenza o por simple dejadez o inconsciencia. Cualquiera de las razones son inválidas para no hacerlo. Son excusas que atentan contra el reino de Dios. Seamos valientes y prediquemos el evangelio, las almas del mundo dependen de ello.

 

Por si no quedó claro el valor de intentar salvar almas perdidas, recordemos las palabras del mismo Jesús en la “Parábola de la oveja perdida:

 

Lucas 15:7

 

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”.

Anuncios

Publicado el 04/11/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: