P.U.D.E.

En España existe un partido llamado “Podemos” de sólo dos años de vida y que está teniendo relativo éxito. En Argentina se creó algo similar, un partido coyuntural llamado “Cambiemos”. Uno de los tantos que se crean para tratar de manotear cargos en las elecciones. Dicho partido es un rejunte de pequeños movimientos políticos con poco poder de convocatoria. Sorpresivamente este partido ganó las elecciones presidenciales, no porque su candidato fuese bueno, porque en el fondo todos saben que no lo es, sino que fue el menos peor de los que quedaron en el ballotage.

Por lo visto ahora en la coyuntura argentina, el partido oficialista está mutando hacia el partido P.U.D.E., “Partido Único de la Deuda Externa”. Lo he bautizado así ya que el presidente entrante tiene la “alturada” idea de salir a pedir plata prestada para, en teoría, mejorar la infraestructura y dar bienestar al pueblo. En lugar de pensar una estrategia para bajar el gasto público, optimizar los recursos, ahorrar y así salir adelante, se le ocurrió la primate idea de pedir dinero. Cinco mil millones de dólares como para ir calentando motores… Es como al alcohólico en recuperación al que se le ofrece whisky, lejos de hacerle un bien se lo está perjudicando.
Argentina está enferma y esa enfermedad es la deuda externa casi impagable del país. Volver a pedir dinero, lo dibujen como lo dibujen, es agravar los males.
Pasando en limpio la idea, por un lado hubo un gobierno lleno de errores, pero que a lo largo de doce años de mandato desendeudó al país y por el otro un rejunte de desplazados que armaron una cooperativa política llamada “Cambiemos” a la que yo rebauticé PUDE por su afinidad a pedir dinero a los organismos multilaterales de crédito.

Los grandes medios de comunicación cartelizados, los políticos “vendepatria” y otros tontos útiles de esos que abundan en nuestras sociedades explican que ahora somos parte del mundo porque podemos pedir dinero y nos lo dan. Los principales diarios y canales de TV alaban el nuevo gobierno e informan que ahora Argentina está abierta al mundo y que los mercados están contentos con el nuevo presidente. Obvio que van a estar contentos si harán dinero como nunca. Ahora bien, si uno le pregunta a cualquiera de esos defensores del modelo, o a las personas que votaron a Mauricio Macri, cuál es su plan económico, nadie lo conoce. Sólo devaluó la moneda y le quitó las retenciones a las exportaciones para beneficiar a los empresarios, que no es lo mismo que el pueblo. Esto es lo que se denomina la “teoría de la copa derramada” y cuyos argumentos hacen más agua que el Titanic.
Por si no conoce dicha teoría, la misma indica que hay que fomentar los negocios del empresariado privado para que muevan el mercado y cuando se llene su copa (léase ganen mucho dinero) las sobras de esa copa derramen para el pueblo y así prueben un poquito de la buena vida, cosa que nunca ocurre porque el empresario es insaciable y siempre tiene sed de dinero. Por ello resulta bastante ingenuo creer que porque le vaya bien a la empresa en donde uno trabaja, el empleador lleno de agradecimiento y amor cristiano le va a aumentar el sueldo. Como dijo el mismo presidente electo: “hay que bajar los costos y los sueldos son un costo más”. Así que esperar que le aumenten el salario o viva mejor porque al empresario le va bien, es un poco ingenuo e inocente.
La teoría de la copa derramada es algo infame, pero algunos la defienden. Si son empresarios es comprensible, pero la gente de a pie… bueno ellos es obvio que no comprenden de economía ni de la historia del país y su idiosincrasia.
En la práctica, los consumidores hoy pagamos 40% más los productos, eso sí al sojero y otros empresarios les va bien entonces ocurre lo de esa frase hecha, pero que es tan real: “los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”.

Cuanta razón tenía el pensador argentino Raúl Scalabrini Ortiz cuando escribió, allá por 1957, en su ensayo “Bases para la Reconstrucción Nacional” :

“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarle.”

Si solicitamos un préstamo en dólares y nuestra moneda se devaluó un 40%, además de la recesión implícita en ese hecho, nos costará un 40% más conseguir los dólares para devolver. Vamos a estar en problemas si se pide un préstamo a la banca internacional. Lo expliquen como lo expliquen, la cuentita no da.

Algunos expertos y analistas políticos, como Adrián Salbuchi, afirman que la Argentina sólo tiene una hipótesis de conflicto y es por la magnitud de la deuda externa. No estamos peleados con Chile, ni con Bolivia, Brasil, Paraguay o Uruguay que son nuestros vecinos limítrofes. Y con Gran Bretaña estamos en tratativas diplomáticas por las Malvinas. El único conflicto hipotético que los poderosos pueden activar es si se les acaba la paciencia y quieren cobrar de golpe lo que legalmente les pertenece.
Por esa razón, presumo que a pedido de los mismos acreedores, se viene devaluando la moneda de una manera increíble siendo uno de los países, sino el país que más ha devaluado su moneda a lo largo de la historia del mundo. Esta práctica tiene el fin de que el país pierda peso en el mercado cambiario al ceder soberanía monetaria. Si tenemos que gastar más para comprar la misma cantidad de dólares, eso solo beneficia a los poderosos. Y si no somos un país sólido no podremos negociar con los más poderosos. Eso de David y Goliat sólo funcionó en la Biblia.
La otra pata del plan es hacerle creer al pueblo que los miles de millones pedidos son para su beneficio. Los principales beneficiados son las empresas privadas a las que se adjudican las obras de infraestructura, tanto directa como indirectamente. Recuerde la falsa “teoría de la copa derramada”, el pueblo en sí no ganará con esos préstamos, eso sí, deberá pagarlo. Y ya debemos demasiado.

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El tema es tan grave que hasta se le han hecho al país “sugerencias” de que entregue, a modo de cancelación de deuda, parte del territorio sur, la Patagonia para ser más específicos, que es donde está uno de los reservorios de agua dulce más grandes del planeta, lleno de minerales y petróleo. No está de más recordar que si perdemos la Patagonia perdemos la progresión hacia la Antártida, o sea que también perderíamos la soberanía en el continente blanco.
¿Le parece una idea exagerada? Bien, le informo que ya se intentó antes con Julius Popper en el siglo XIX quien intentó adueñarse (con relativo éxito) de una porción de nuestra región austral y creó un país propio en Tierra del Fuego. Popper tuvo moneda, sello postal y ejército. Ése fue uno de los varios intentos.

Antes estas amenazas y, siendo la única hipótesis de conflicto el tamaño de la deuda externa, a los políticos y tontos útiles que promueven volver a pedir dinero a los entes que siempre intentan hundirnos, llámese FMI, BID, Banco Mundial, etc. debería caberle la pena estipulada en la Constitución Nacional destinada a los “infames traidores a la patria”.

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Publicado el 12/27/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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