De fiestas, deseos y balances

Confieso que me gustaría tener ese espíritu de “fiestas de fin de año” que tienen casi todos, no obstante como que no me sale. Por un tiempo hasta lo intenté de manera forzada, quería tener un espíritu “navideño” y “fin de año” y me esforzaba mucho, pero ni así. Me di cuenta que no tenía esa naturaleza “contable”, como yo le llamo, de dividir la vida como en ejercicios contables en donde uno hace balances y demás, y si por X razón falló en algo como que empieza de nuevo el año siguiente.

Red theme Christmas dinner table setting

Quizás porque mis metas son más alcanzables no hago los balances cuando el año calendario termina sino cuando cuadra con mis objetivos particulares. Tampoco me nacen frases del tenor de “que el niñito Jesús…” y cosas por el estilo porque, por más que le pongo ganas en concebir esa idea, sé que limitar el esplendor de Dios a un bebé con pañales no está del todo bueno. No reniego de los que sí lo hacen y se sienten bien así, ya quisiera ser como ellos, sólo que Dios me otorgó otra virtud.

Por lo tanto, para el futuro, deseo que seamos dos cosas: un poquito más cristianos y más ciudadanos. No cristianos de esos que son sólo deglutidores de pan dulce y pavos, sino de los que le prestan más atención al mensaje de amor que a los regalos que van a dar y recibir. De esos que oran antes y después de la cena navideña y se acuerdan justamente del que cumple años. Y, por sobre todo, ser de esos cristianos verdaderos que lo son todos los días del año, no sólo para navidad y año nuevo, no sólo los domingos.

También deseo que seamos más ciudadanos, preocupándonos por el prójimo e involucrándonos un poco más en la vida política y social del país, estemos donde estemos. No alcanza con hacer diagnósticos y despotricar contra el político de turno sino de proponer soluciones y que seamos parte activa de esas propuestas.

Como no me sale dividir la vida en años y enviar saludos anuales, aunque a veces lo hago por ese esfuerzo de parecer “normal”, prefiero enviarles una bendición especial para todos los días de su vida. No importa cuándo la lea, no importa si ya se pasó el “Año Nuevo”, no importa si el año termina, empieza o está a la mitad, el calendario es una convención humana, de hecho hay varios en el mundo, y yo, como no soy de éste mundo (Juan 17:14-16) no les presto demasiada atención.

Que el Creador de todo lo visible e invisible nos haga día a día mejores personas para que cuando Dios nos llame a cuentas, el balance que haga Dios de nuestra vida, que es el balance que de verdad vale, nos lleve a estar eternamente en su presencia.

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Publicado el 12/31/2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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