Dos cambios urgentes

No descubro nada si digo que El Salvador no está bien. Año que pasa, año que todo está un poquito peor. El país parece condenado a permanecer en ese tristemente célebre grupo de los países del Tercer Mundo o los que están eternamente en vías de desarrollo. Ahora bien, el diagnóstico lo sabemos todos. Los pedidos de renuncia de los funcionarios también lo podemos pedir todos. Tratar de tomar parte de una manera activa proponiendo posibles soluciones… ahí se quedan varios en el camino.

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Yo deseo realizar mi humilde aporte a la causa de un mejor El Salvador. Si me preguntan a mí, El Salvador necesita dos cambios grandes. Por una cuestión didáctica voy a empezar por el segundo. En lo que debe trabajar El Salvador es en un cambio de la matriz productiva. Y urgente, ya. No hay país en el mundo que tenga una gran calidad de vida con la agroindustria porque si bien tiene industrias que viven indirectamente de ella, es insuficiente. Se los puedo asegurar porque nací en un país (Argentina) que tiene 132 veces más superficie que El Salvador y sólo 6 veces más de población, o sea que sobra terreno para sembrar y ni así alcanza. El Salvador además cuenta cada vez con menos superficie para cultivos por el aumento de la población, por lo que necesitan quitar cultivos en los valles y hacer colonias ya que en algún lugar las personas tienen que vivir. Las pocas plantaciones que quedan sufren anualmente las inclemencias del clima, produciendo mermas en la producción. Esas inclemencias se agravarán por el cambio climático. Sin ir más lejos, hace aproximadamente una semana el PROCAFE dio a conocer un estudio con resultados poco alentadores: por el cambio climático en pocos años quedarán pocas zonas para cultivar el café, desapareciendo casi por completo los cultivos en las laderas de los volcanes. Por lo que lo obvio es llevar la industria del país a una que no use tanto espacio ya que es escaso, una que tenga mayor valor agregado y que no tenga inconvenientes con las inclemencias del tiempo. Fácil no es, rápido tampoco, no obstante, en algún momento el proceso se tiene que comenzar.

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Cada vez queda menos terreno cultivable en El Salvador.

¿En la práctica cómo se hace el cambio de matriz productiva? Ahí va un ejemplo muy básico, pero didáctico: en una hectárea de terreno se crea una planta ensambladora de productos, por ejemplo ensambladoras de computadoras. ¿Por qué una ensambladora? Porque para industria más compleja se necesita mano de obra que el país por el momento no tiene. Para armar productos electrónicos no es tan necesaria la mano de obra calificada. Cuando se haga la transferencia de tecnología, que lleva tiempo, de a poco podrán crear cada parte electrónica del producto en el país o bien no tener la necesidad de traer importado todo.
Los mismos se pueden vender al resto de centro y Sudamérica por medio de tratados comerciales no entre privados sino entre los países. Esto en palabras simples es que El Salvador le vende computadoras a un país vecino (por ejemplo para un plan escolar) y a su vez se le compra al país vecino algo que El Salvador necesite. De esa manera los países se apoyan mutuamente y el dinero queda en la región. Esto ya se ha hecho en Argentina con la empresa Bangho así que si se logró allá acá también se puede.

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La ex presidenta Kirchner visitando la fábrica de computadoras Bangho.

Asimismo, si se ensamblan notebooks se crearán fuentes de trabajo en una superficie de terreno que produce más empleo y más valor agregado que un cultivo. Para decirlo más fácil: una fábrica que ocupa una hectárea de terreno emplea a más personas que una héctarea de cultivo. En una hectárea de cultivo trabajan pocos campesinos, en una fábrica son muchísimas personas más, de hecho hasta pueden trabajar algunos de día y otros en horario nocturno sin que la empresa se detenga, cosa que en una actividad campesina rara vez ocurre. Además, el espacio que ocupa una caja con una computadora produce mucho más dinero que si el mismo espacio lo ocupara un cajón de frutas. Para decirlo de otra manera, un conteiner con computadoras vale más que uno lleno de frutas o verduras, pero el costo de envío del conteiner es igual entonces es obvio que siempre conviene vender productos que den más dinero y produzcan valor agregado y empleo. Aparte que entra más dinero a las arcas del Estado por impuestos.

Aparte de la ganancia de estas computadoras, el gobierno puede otorgar préstamos blandos a cambio de comprar dichos productos casi al costo, por lo que los planes del país que incluyen computadoras para los alumnos saldrán mucho más económicas. Además se pueden comprar para todas las entidades del Estado y eso dará un respiro en las finanzas de la joven empresa. ¿Se entiende? Un proyecto se articula con otros de tal manera que satisfaga más necesidades.

Con cada empresa que se instala en el país indirectamente también se benefician otras que le surten de insumos. Desde la caja de cartón donde viene embalada hasta merchandising de la empresa como fundas y demás, siempre se necesita de otros proveedores.
Aparte están los beneficios obvios, que miles de personas tendrán trabajo, en especial los egresados de universidades técnicas que ahora están desocupados.
Esto es un ejemplo explicado muy sintéticamente y con un solo producto, la realidad es más compleja, pero realizable.

Ahora, antes de todo ello, el cambio principal que necesita el país es, a su vez, el más complicado de realizar porque es algo que se debe hacer sobre las conciencias de las personas. Es, ni más ni menos, que un cambio cultural. Lo he querido dejar para lo último porque es lo más difícil de modificar. Si la cultura del salvadoreño no evoluciona no hay matriz productiva que se pueda modificar porque se necesita de un cambio cultural que soporte esa nueva forma de vida, costumbres y conductas.

Por empezar, el pueblo necesita tener confianza en sí mismo. Buena parte de la población cree que no pueden sobrevivir sin que sus compatriotas envíen remesas o papá USA colabore con algo. No es un pensamiento sano.

El pueblo salvadoreño sí puede valerse por sí mismo y es su deber realizarlo. No sé puede estar esperando que USA se apiade y entregue pequeños montos de dinero. Y digo pequeños porque no hay que engañarse, el FOMILENIO y otros beneficios son casi una limosna comparado a las posibilidades de ayuda que puede dar y a las necesidades de El Salvador. No alcanza ni alcanzará nunca para nada. Hasta sería mejor que no lo dieran porque crea una falsa idea de ayuda al país cuando por el monto de dinero que es, no “mueve la aguja” en nada. Ellos tienen la máquina de hacer papelitos verdes, si el país es un aliado estratégico como pregonan deberían hacer un poco más de esfuerzo, aunque tampoco es responsabilidad de ellos la realidad del país.

Tampoco vale echarle la culpa al gobierno (por más que la tenga en parte), terminemos con esa comodidad de creer que los funcionarios políticos son los culpables de todo. Esa idea que el responsable es el otro le hace daño a la sociedad. A los gobernantes, incluso conociendo como son, los votó y acomodó el pueblo ahí donde están. Son un reflejo de la sociedad. Si los representantes del pueblo, en general, son corruptos lamento comunicarles que el pueblo, (también en general) lo es.

Entonces ya basta de diagnósticos, hay que empezar a actuar y dejar la etapa en donde nos echamos la culpa unos a otros. Ése es el principio del cambio cultural, el pasar de la retórica y la crítica cómoda a la acción.

Esta acción hay que consensuarla buscando un balance, un equilibrio lógico entre la derecha y la izquierda, las que, en Latinoamérica, siempre se van a los extremos a la hora de gobernar. Eso ocurre por la falta de confianza en sí mismos (cosa que expliqué antes), como hay un poco de inseguridad en los dirigentes, y en el pueblo en general, se termina escuchando a poderes extranjeros que terminan manipulando a su antojo al país. Por supuesto que para sus propios intereses, no a favor de El Salvador.

Los de derecha ven al país como una gran empresa y por lo tanto tratan de empoderar a un CEO o un gerente para que administre olvidándose de la parte social que normalmente genera pérdidas. Esta carencia de visión social acarrea disparidades entre la población y permite que la izquierda termine ganando. No se confundan, por manejar a los países como empresas es que los gobiernos populistas terminan ganando elecciones. Si la derecha fuese la solución y hubiesen hecho bien las cosas la izquierda no ganaría. Así de simple es.

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Por otra parte, la izquierda se piensa que maneja una institución de beneficencia y que puede regalar todo como si gobernar se tratara de un evento a beneficio. No se equivoquen, un país no es ni una gran empresa ni una institución de beneficencia. Mientras más rápido se acuerde una idea promedio, más rápido llegará el bienestar.

En resumen, yo brinde una idea básica y que la puedo explicar de manera más compleja si alguien lo desea. Es el turno de ustedes, el diagnóstico de la enfermedad lo sabemos todos, la cura…ahí hay que pensar un poco más.

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Publicado el 01/09/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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