Argentina país de ficción

Me acuerdo cuando en una gala de los Martín Fierro (premios a la TV de Argentina) una actriz gritó a viva voz “aguante la ficción”.
Esta señora lo decía por el arte televisivo que lleva ese nombre, pero me recordó a nuestra presidente y su administración. El famoso “relato” no es más que una ficción, y mal guionada para colmo.
Le voy a dar una idea de los puntos básicos del relato, no sólo del gobierno nacional argentino sino de todo político zurdo y resentido que se pasee por Latinoamérica. Esto lo puede tomar como un “pequeño manual ilustrado” para entender la izquierda más “floja de papeles” de nuestro continente. Lo primero es hablar siempre del pasado, para ellos el futuro no existe. Como cayó la Unión Soviética y todos sus aliados con ellos, les ha quedado el resentimiento entonces su discurso siempre se basa en el pasado. Segundo punto es el usar la palabra “democracia”, “democratización” y todos sus derivados en al menos una ocasión por párrafo.
El tercer punto es echarle la culpa a todo lo externo menos a sus propias limitaciones y fracasos.
¿Te quedaste sin luz? La culpa es tuya por poner el aire acondicionado en 20. ¿Te desvalijaron la casa? La culpa es tuya por acumular bienes.
¿Nos embargan la Fragata Libertad? Es culpa de los Fondos Buitres.
¿Hay inflación? Es culpa de los supermercados.
¿Perdieron la Guerra Fría? La culpa es del calentamiento global (broma). Y así con todos los temas.
Otro paso es atacar al mensajero tratando que los oyentes no presten atención al mensaje. Acusar a alguien que opina de forma contraria con argumentos tales como que es de la “corpo”, que trabaja para algún empresario poderoso o simplemente burlarse para desviar el tema principal.
El relato sigue con todo lo que sea cifras oficiales, mienten con la inflación diciendo que es del 10% cuando es del 25. Mienten con los índices de pobreza e indigencia. Mienten con los índices de desempleo, etc.

En un continente en donde se pone en un pedestal a ex guerrilleros entrenados para tomar Estados por la fuerza, pasándose ya saben por dónde la democracia. En un país donde se promueve a educandos al año inmediato superior sin cumplir con la currícula escolar y dónde familias enteras viven de subsidios, es complicadísimo cambiar la mente de esas personas. Esto se traduce en una sociedad podrida por generaciones.
Este servidor, en su trabajo pastoral, ha visto familias cuya cabeza recibe plan social y la hija de esa familia también lo recibe entonces el niño de esta última crece viendo a sus abuelos y a sus padres que viven casi sin trabajar y crece con ese ejemplo. Por lo tanto son tres generaciones perdidas, las dos primeras que viven “de arriba” con subsidios y el pequeño niño que crece con ese ejemplo, por lo que tendrá tendencia a no trabajar. ¿Cómo se arregla eso?
Para solucionar ese problema, o al menos intentar morigerarlo, habría que debatir largo y tendido, sincerarse y tener la decisión política de cambiar sin que importe el costo político de ello. ¿Qué funcionario haría eso? Casi ninguno.
Como debatir con políticos de un gobierno que en su intento de hacer del Estado una agencia de recursos humanos lo convirtió en un refugio de ñoquis y lúmpenes en donde para pertenecer lo más importante que debe decir el CV es “afiliado al FPV”.
Lamentablemente el debate es casi imposible con personas que al hecho de regalar el dinero de los contribuyentes le llaman “logro social”.
El verdadero “logro social” es hacer una sociedad igualitaria, no por la fuerza de un subsidio, que no es otra cosa que dinero regalado y no con un relato que no es más que palabras. Lo “igualitario” debe venir por el lado del esfuerzo y el trabajo. Ahí es donde debemos estar parejos. ¿Cómo se puede igualar a alguien que estudió, se quemó las pestañas y trabajó para pagar la cuota de la universidad con alguien que pasó la mitad de su vida en la esquina tomando cerveza? La única forma de igualarlos es con el esfuerzo. Si los dos trabajan en lo que saben hacer dando el máximo esfuerzo día a día, ahí están parejos, aunque uno sea empresario y el otro obrero, aunque uno sea físico nuclear y el otro plomero. El trabajo es el gran igualador de la sociedad. Cualquier otra forma es demagogia pura. Ahora si una parte de la sociedad no labora y la otra lo hace a full y la mitad de lo dado al fisco se gasta en mantener a los primeros… la cuentita no da. De hecho hay personas que desde el 2003 reciben subsidios. Son12 años!!! Quítenle esos subsidios y fíjense si pueden subsistir por su cuenta. El Estado ha creado generaciones de vagos que en 12 años no han aprendido a valerse por sí mismos.
Es de necios pretender que una persona suba un escalón de la escala social sin que éste haga el esfuerzo de levantar el pie para hacerlo. Es por ello que en la infame “Década Ganada” tenemos 1000 villas sólo en Buenos Aires, los subsidios se han multiplicado (porque la pobreza también lo hizo) y más del 50% de nuestro tiempo lo trabajamos para pagar impuestos que se malgastan y roban. Por supuesto, ganaron con el 54% de los votos así que me tengo que callar…
Hasta que no nos encarguemosde la realidad con responsabilidad y amor al prójimo seguiremos escuchando un relato que pinta un país que parece Suecia cuando estamos más cerca de Afganistán. Y eso no es otra cosa que ficción.

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Publicado el 06/07/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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