El plan de moda, una PC por alumno

Si de prometer hablamos, no sé si hay continente en donde se inventen y prueben más ideas que en Latinoamérica. Ideas de las que no funcionan digo. Tal vez sea el alto índice de analfabetismo reinante en nuestras tierras, la falta de reflexión crítica de las propuestas de los políticos, la estrategia de los países del primer mundo de probar ideas en los países del tercero o la esperanza del pueblo que viene alimentada por la desesperación. La cosa es que se experimenta como si de Conejillos de India se tratara.
La “novedosa” idea que me acuerdo ahora es una del FMLN y que son comunes a varios países de Latinoamérica. Estoy hablando de la entrega de computadoras para los niños en edad escolar. Aclaro, para evitar malos entendidos, que no tengo nada en contra del FMLN, ese partido está lleno de gente valiosa. Dicho plan lo implementan las izquierdas y derechas de todo el mundo, ya vamos a llegar a eso, sencillamente los nombro a ellos porque son los que gobiernan hoy El Salvador y a los que les oí dicha promesa.
Lo ideal es tener un orden de prioridades, no sirve de mucho entregar computadoras si las escuelas no tienen luz ni agua o se llueven sus techos. Hay escuelas que ni siquiera están preparadas para enchufar los dispositivos. Primero lo primero, no intentemos correr antes de saber caminar porque nos vamos a tropezar seguro. Y el piso es duro.
Obviando eso, según los especialistas, lo ideal es entregar una computadora por niño. En algunos países poseen una computadora por alumno dentro de la escuela, en las llamadas “salas de informática” y en otros casos son netbooks que los educandos llevan a sus casas. Por ejemplo en Bolivia en el año 2014 su presidente Evo Morales entregó 15.300 netbooks a alumnos de sexto grado. La segunda etapa de su plan entregaría 160.000 y pretenden llegar a 1.2 millones. En Colombia entregan PCs de mesa, notebooks y tablets aunque no tengo el dato de la cantidad de cada una. En México tienen pensado entregar 709,824 tablets, 664,201 de ellas para estudiantes y las restantes 45,623 para docentes. En Ecuador el presidente Correa promete entregar un millón de tablets al comienzo del ciclo escolar 2015.
En mi patria originaria, Argentina, se realizó este plan con un proyecto de entrega de 3 millones de netbooksde fabricación nacional sin demasiados resultados positivos más que propaganda electoral y me animo a decir que en todos los países es igual. El Salvador, de implementarse dicho plan, no será la excepción.

0006095999.pngAlumnos argentinos con sus netbooks

El sistema no funciona porque la computadora es una herramienta, tal como un martillo o una tenaza. Ahora bien, si uno no sabe martillar o no tiene ganas de hacerlo, el martillo no sirve de nada. Y eso es lo que pasa con este plan. Los niños no quieren usar las computadoras para estudiar y los docentes, que normalmente tuvieron su infancia sin computadoras, tienen problemas para asimilar estas nuevas tecnologías.Y frecuentemente, cuando logran aprender un X programa, éste trae una nueva versión o queda totalmente obsoleto obligando al educador a volver a capacitarse. Y ellos no tienen la facilidad de los jóvenes para aprender y desaprender. Como se dice popularmente “el hábito no hace al monje”.
En mi humilde experiencia, en general los niños no estudian con la computadora sino que chatean y usan las redes sociales perdiendo el tiempo que se supone deberían usarlo para estudiar. Esto no me lo contaron, lo he visto. Una computadora no le dará a los niños valores ni responsabilidad, de hecho les enseña un camino fácil para cumplir con sus objetivos escolares.
Es contraproducente porque en lugar de educarlos con la disciplina de tener que ir a una biblioteca a buscar la información, prestar un libro, leer un poco, darse cuenta que no es lo que necesita para su trabajo práctico y buscar otra obra literaria hasta que encuentra los datos que necesita, nutriéndose de información en el proceso; en la práctica todo ello se resume en escribir el tema solicitado por sus docentes en el buscador de San Google y después copiar y pegar, o bien realizar el mismo copy and paste de Wikipedia. Es simplemente emparejar para abajo.
Todas estas computadoras vienen con un software diseñado por los Ministerios de Educación de cada país con contenido escolar, pero “hecha la ley, hecha la trampa”, sólo basta llevarla a “chipearla” como le dicen para desactivar el software y usarla para lo que uno desee.
Asimismo existe otro riesgo que los especialistas que implementan estos planes no toman en cuenta o desprecian, y son los riesgos de la red. Los alumnos, si es que llegan a leer algo antes de ponerse a ver pornografía, usar redes sociales o ver videítos virales en Youtube, pueden leer temas con puntos de vista equivocados, mal escritos, sin investigación ni contenido, con errores de ortografía y escritos normalmente por anónimos quién sabe con qué intereses. Y eso hace toda la diferencia entre el éxito o el fracaso de una política de educación. Déjeme explicarlo mejor, no es lo mismo guiar al alumno dentro de un ambiente controlado como lo es la biblioteca de un colegio en donde encontramos material escrito por afamados autores, de probada experiencia en sus especialidades y que han sido aprobados por el Ministerio de Educación salvadoreño, que dejar todo ello al azar y al criterio del educando de cuál es el contenido que debe estudiar y, sobre todo, lo que debe leer. Es ciertamente una locura.
Los niños son niños, no tienen la responsabilidad de estudiar con conciencia sino que buscan el camino más fácil y ese camino se llama “una computadora por niño”.

Hay varias formas de implementar esos planes. En Argentina por ejemplo, las netbooks se entregan en comodato, pero cuando los niños terminan el colegio sin llevarse materias la computadora se les obsequia. Esto ha creado todo un mercado de venta de bienes, que si bien han pasado a ser de los egresados educandos, su origen es fruto del esfuerzo de los contribuyentes que las han pagado con sus impuestos. Y ese dinero no lo han conseguido durmiendo sino todo lo contrario, trabajando de sol a sol. Viéndolo desde ese punto de vista, la venta de estos bienes regalados por el Estado es poco menos que de baja ética.
En El Salvador, por la inseguridad reinante, dichas netbooks no durarían ni una semana en las manos de los alumnos. Los mareros las robarían todas. Y si a eso le sumamos que es más un efecto populista-electoral que no tiene beneficios reales y que, por el contrario, trae aparejado cosas negativas, no puedo menos que estar en desacuerdo con dicho plan.

Por supuesto que queda bien hacerse el moderno y apoyar la entrega de computadoras a los niños y hablar de la Tecnología de la Información y todo eso. Pensar lo contrario convertiría al funcionario político en un retrógrado.
Si me preguntan a mí y sin miedo a quedar como retrógrado, lo que haría es crear grandes bibliotecas en las escuelas, con libros de papel aprobados a conciencia por expertos del Ministerio de Educación para que los niños tuviesen el ejercicio de saber buscar en libros de papel, de leer, de resumir y de practicar su caligrafía transcribiendo a sus cuadernos la información previamente seleccionada. Y por supuesto que sepan leer los textos y su correcta interpretación.
A los que les cuento esto, después de burlarse, me dicen una frase bastante tarada que también han leído justamente en internet: “el ignorante del siglo XXI será el que no sepa manejar una computadora”. A esos detractores les digo que aprender a usar Wlndows, Word y algunas cosas más no lleva una vida sino algunas semanas. La afirmación de los detractores de mi argumento equivale a decir que hay que enseñarlea los niños a conducir automóviles a los 10 años porque de lo contrario cuando sean adultos no sabrán conducir. El aprender a conducir se aprende en cualquier edad adulta y operar una PC también. Lo que no se puede aprender de grande son los valores, la disciplina de estudiar, de resumir textos, de practicar una caligrafía aceptable,con correcta ortografía y más tarde poder expresar verbalmente dichos conocimientos con buena oratoria.

Voy a confesar algo a modo de anécdota. Yo tuve computadoras desde los 8 o 9 años. No sé cuántas personas nacidas a mediados de los 70s pueden jactarse de ello. Ya en 1985, en un gran esfuerzo, mis padres nos compraron a mi hermano y a mí una computadora Talent MSX. Era una de las tres que había en todo el barrio, las otras eran una Texas Instrument TI994a y una CZ Spectrum. Me acuerdo como si fuera hoy. Por esos días recuerdo que había ocasiones que pasaba 9 o 10 horas jugando a los videojuegos que en esa época se “cargaban” con cassettes. Yo casi no estudiaba.
Así llegué a la secundaria, donde implementaron las mismas computadoras que yo tenía en casa varios años antes, sin embargo no se podían usar porque no había profesor capacitado en informática y los profesores de las demás materias del pensum tampocosabían operarlas.Cometieron el error de licitar las PCs sin antes capacitar al personal para que nos enseñara. De hecho, dos compañeros y yo sabíamos mucho más que los profesores, que no habían visto ni de cerca una computadora. Nosotros podíamos programar en Basic algunas cosas mientras que los maestros le buscaban, sin éxito, el botón de “Power”.
A veces podíamos inmiscuirnos a escondidas en la sala de computación del Colegio Manuel Belgrano, al que asistía, cuando entraba el ordenanza a limpiar y dejaba la puerta abierta. Cuando eso pasaba nosotros sólo jugábamos. Así me fue con mi educación secundaria. Repetí varios años y me costó salir adelante.
Hoy observo en los infantes y adolescentes el mismo comportamiento que tenía yo treinta años atrás y por eso me duele tanto. Veo los niños desperdiciar sus vidas y me duele. En mi tiempo fue una adicción y ahora esa adicción va en aumento. Basta leer en las noticias ese joven taiwanés que murió hace un tiempo jugando 40 horas seguidas en una computadora. ¿Dónde estaban sus padres? Se ausentó casi dos días. No puedo dejar de pensar en eso y, salvando las distancias, en los padres salvadoreños que tienen computadoras en sus casas y dejan horas y horas a los niños sin control frente al monitor de una PC haciendo vaya a saber qué. No son pocos los padres que toman la PC como una guardería gratis y no debe ser así ya que si no educan ellos a sus hijos alguien más lo hará online. Y eso no sale gratis…
Según la prestigiosa Academia Americana de Pediatría los niños menores de 8 años están, en promedio, seis horas diarias frente a dispositivos electrónicos mientras que los adolescentes un promedio de once horas. Casi medio día frente a PCs, tablets y celulares.
Existen países donde tienen Clínicas para tratar las adicciones a internet. Lamentablemente les va muy bien por la alta demanda que tienen de niños y adolescentes perjudicados por la tecnología.
En Taiwán, donde saben de este “vicio” porque es uno de los primeros países en tener industria electrónica, han tenido que aplicar una política de Estado muy seria, multar a los padres de los niños que presenten problemas físicos relacionados a la alta exposición a dispositivos electrónicos. Las esquelas están estipuladas en 1600 dólares. Quizás así los padres se preocupen por dejar a los niños menos tiempo frente a una PC. En China también han implementado medidas especiales y en Corea del Sur han colocado en la misma categoría de “sustancia adictiva” al alcohol, las drogas y los juegos por internet.
Los países asiáticos mencionados son los principales fabricantes de dispositivos electrónicos, junto a algunos pocos más. Cuando ellos jugaban con PCs en sus casas nosotros pateábamos una pelota de trapo. Al ser fabricantes de la tecnología, su población estuvo avanzada en electrónica, pero también en las adicciones que ella trae. Tomemos su experiencia para que no pase en nuestro país.

Yo he sufrido de esa adicción a las computadoras antes que fuera un problema general en Latinoamérica como lo es ahora. Me encantaría poder hablarle de mi humilde experiencia a cada padre, a cada niño y que mis palabras les quedaran en su corazón. Ésa es la razón que me motivó a escribir. El computador no estudia por el niño y ellos no las usan para estudiar ni capacitarse sino que es más un instrumento para perder el tiempo. Y el tiempo es sinónimo de vida.

En Argentina donde se ha implementado esto de las computadoras, en los 80s sin mucha planificación y últimamente con más planificación, pero similares resultados, la mayoría de los egresados que crecieron con su “computadora por alumno” no saben leer un texto en voz alta y de corrido. Y si logran leerlo no pueden interpretar su contenido. Yo no quiero eso para El Salvador.

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Publicado el 06/07/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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