El tema del género en Argentina

Esta semana hubo una gran polémica en donde un periodista llamado Jorge Lanata le dijo a un artista llamado Flor de la V (que es travesti y adoptó niños un tiempo atrás) las siguientes palabras “no sos mujer y no sos madre”. Esto causó un revuelo tremendo, más que todo en los ambientes progresistas. Trataron a este periodista de retrógrado, de discriminador, etc. Yo, como cristiano, no creo que decir la verdad en determinado tema sea ser discriminador o retrógrado. Si un ser humano tiene un pene colgando, es un hombre, hasta un niño lo entiende ya que no es un tema visual sino todo una serie de sistemas biológicos que los cuerpos de hombres y mujeres tienen y difieren entre sí. Eso es así ahora y 5000 años atrás también así que retrógrado no es el periodista. Discriminador tampoco ya que decir la verdad no es discriminar. Si lo odiara, no le diera trabajo o algo por el estilo, allí sí sería algo negativo, pero nada de eso ocurrió. Por supuesto que entiendo que sólo lo hizo con el fin de ofender y eso sí es condenable.
Los progresistas del oficialismo que suelen defender comportamientos antinaturales de minorías sociales, que no por minoría dejan de sumar votos, afirman que el debate se terminó porque ya hay una ley al respecto. Con ese argumento un tanto mediocre nunca más se podría modificar la Constitución Nacional porque nuestros próceres ya la debatieron 200 años atrás. Ese criterio laxo de valoración hace más agua que el Titanic, además de inexacto porque el tema no se debatió sino que el gobierno, haciendo uso de la mayoría en el Congreso, aprobó esa ley sin más.
Asimismo, hay que tener en cuenta que las normas jurídicas tienen dos aspectos, uno la legalidad y otro la legitimidad. Una norma puede ser legal porque fue aprobada por una mayoría en el Congreso, promulgada, publicada en el Boletín Oficial, etc. y aun así ser ilegítima por injusta. Esta ley es una de ellas.
Otro argumento es que el mencionado travesti “se siente” mujer. Si por ejemplo yo me siento dios y hay muchos como yo que se sienten dioses, ¿me haría merecedor de una ley que diga que soy dios porque así me siento?
Esto me hace acordar a una película muy famosa llamada “El hombre bicentenario”. Allí el protagonista, un robot llamado “Andrew Martin” interpretado por Robin Williams solicita a los gobernantes ser considerado humano. Este robot, a pesar de tener cerebro “positrónico” y ser una construcción humana, luego de una especie de juicio, logró ser declarado humano por el gobierno. ¿Era humano en realidad? No. ¿Era necesario para la sociedad que este robot fuese declarado humano? No. Aun así se hizo.

Una ley puede otorgarle un título, pero no hace milagros. La ley puede llamar mujer a un hombre porque “se siente” mujer, pero nunca lo será en la realidad. Que no se malentienda, yo no discrimino a los travestis y otras minorías, de hecho me llevo bien con los que conozco. Si parece lo contrario en este texto es simplemente por mis limitaciones literarias. Yo no los discrimino, pero no me pidan que vea como normal los comportamientos antinaturales que tienen porque ahí, el discriminado voy a ser yo.

Es viable que un travesti cuide o adopte niños, no lo veo mal. Tampoco veo mal que haga de “madre” o de “padre” porque son roles de la sociedad y un gesto de amor. Ahora no entiendo la necesidad que en el Documento Nacional de Identidad figure el sexo de la persona. El tema no es ese sino que, como vimos antes, le pueden poner género “mujer” a un hombre porque afirma sentirse así y viceversa. Pido disculpas si le molesta, pero no entiendo la importancia de eso, puede que sea un “símbolo” o algo por el estilo.
En países avanzados como Alemania ni siquiera colocan el sexo de la persona, aquí en Argentina los supuestos progresistas siempre van contramano del mundo complicando las cosas.

Creo fervientemente que uno debe amar al pecador, no al pecado. Eso lo enseña la Biblia y yo intento comportarme en consecuencia. Los actos antinaturales, según la Biblia, hacen perder el alma de las personas entonces no me pidan que acepte esas conductas.

1 Corintios 6:9-11:

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ha habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”
Sólo me queda orar por esos seres humanos para que cambien su comportamiento. Algunos estudios afirman que se puede, otros que no, yo la verdad no lo sé. Que Dios los bendiga.

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Publicado el 06/07/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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