El vandalismo no es arte

Desde el 93, que es más o menos desde que tengo memoria política, el sistema ferroviario nacional se viene degradando. Desde el nefasto Menem que quitó los trenes en el interior del país hasta el accidente de Once, el sistema público de transporte va en picada.
No sé si fue por el accidente de Once o porque pensaban hacerlo, pero el Estado Nacional compró trenes nuevos a China, luego de cincuenta años de no tener formaciones 0 km. No sé porqué no ayudaron con subsidios a la fáblica de trenes que tenemos en Córdoba para que realizara los trenes que se necesitaran y así fomentar más la industria nacional, pero ése es otro punto.
En las primeras horas luego de la puesta en marcha de los trenes, vi asorado por la televisión como algunos graffiteros ataviados con pañuelos para tapar sus caras al mejor estilo talibán saltaban del tren recién comprado, lo pintaban y huían. Evidentemente los chicos sabían que estaban haciendo algo mal, de lo contrario no se taparían los rostros para que las cámaras no los delaten.

5383af703a589Trenes 0 km. importados graffiteados al otro día de su puesta en funcionamiento.

Cuando digo esto algunos me hablan de los derechos humanos, de la libertad de expresión, otros me llaman “King Kong”, “Gorila” y me ligo algunos insultos. Y ahora vamos a lo central; ¿es malo expresarse? Obvio que no sino todo lo contrario, es saludable. Sencillamente todo debe hacerse en el marco de la ley. Cualquier persona con mínima instrucción cívica sabe que todo derecho, en este caso a la libertad de expresión o el arte, está enmarcado en leyes reguladoras. Ser rebelde en este caso no es una virtud sino un defecto.

En lo personal, me encantan los graffitis. Tengo la bendición de vivir en un municipio (Godoy Cruz) que promulgó la ordenanza N° 6.119 que convirtió al departamento en “Museo a cielo abierto”. La ciudad tiene aproximadamente 150 murales y se anima al pueblo a expresarse. Es una belleza circular sus calles ya que tenemos muchos vecinos con talento que han hecho maravillas en las paredes. Ahora bien, esto no sería algo de destacar si no estuviese permitido. Y analizando el tema de los trenes, pintar las formaciones nuevas de Buenos Aires obviamente no está permitido. Graffitear los trenes nuevos que el país tardó medio siglo en comprar no es algo para destacar positivamente.
Como dije antes, a algunos no les parece lo que digo. Para ellos les quiero compartir esta frase.
Uno de los padres de la iglesia, San Agustín dijo una vez:

“se aferran a sus pareceres, no por verdaderos sino por suyos.”

Yo le pido a todo graffitero y al lector en general que reflexionen sobre este tema. Destruir el patrimonio público no es artístico ni civilizado. Puede que usted vea que es un graffiti bonito, pero no es bonito si está destruyendo el patrimonio del pueblo.

VandalismoVagones que estaban restaurados a nuevo.Un caso local de arte en lugares indebidos.

Puede que usted disienta conmigo, si es así le pido que me envíe por mail la dirección de su casa. Seguramente no va a tener problemas si ejerzo mi “derecho a la libertad de expresión” y le pinto con aerosol su auto o el frente de su casa. Si le parece bien pintar cosas de bien común, seguramente también le parecerá bueno si pinto su propiedad privada.
No intento agredir al lector que piense diferente sino hacerlo reflexionar. Toda sociedad que funciona correctamente lo hace en base a un ordenamiento legal. Si cada uno realiza lo que quiere y cuando quiere no hay sociedad que crezca como tal. La Argentina que vivimos es una muestra de esto, cualquiera corta una calle, cualquiera pega un afiche donde no se puede, cualquiera pinta donde está prohibido, etc.
La clave es entender que las sociedades exitosas, las que crecen con igualdad y posibilidades son las que sus integrantes anteponen el bien común a sus derechos personales. ¿Cómo es esto? Si yo me baso más en mis obligaciones que en mis derechos, voy por el camino correcto. Mi obligación es cumplir con la ley y eso beneficia al bien común y si todos los demás miembros (o la mayoría) tienen la misma conducta de bien, mi derecho termina siendo respetado. Esto no es más que ser un cristiano con todas las letras, pero más allá que usted sea cristiano, ateo o satánico, la vida en sociedad se regula con leyes y un ser civilizado que tiene amor al projimo las cumple.
Yo les pido encarecidamente a mis amigos graffiteros que se preocupen por no dañar el bien público, por más que a ellos les parezca una obra de arte maravillosa, no es arte si no estás pintando algo tuyo y no es arte si está prohibido hacerlo donde lo hacés.
En síntesis, el que destruya los bienes públicos no es artista sino vándalo.

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Publicado el 06/07/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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