¿Por qué Dios necesitaría algo de nosotros?

¿Por qué Dios necesita que lo alaben? Eso se preguntaba un ateo una vez. Y es una buena pregunta ya que es algo que algunos pastores tampoco tienen claro. La realidad es que Dios no necesita que lo alaben, Dios es súper poderoso y, de hecho, no necesita nada de nosotros. Los que necesitamos eso somos nosotros. ¿Por qué? Además de ser un gesto de agradecimiento, Dios lo pide para trabajar con nuestra soberbia. Es la manera más simple y menos dolorosa de hacernos reconocer que existe alguien superior a nosotros. No nos está haciendo vagar por el desierto como al pueblo judío, no nos está tirando con de todo como en Sodoma y Gomorra para que entendamos que hay algo superior que te pide que hagas las cosas bien. Tampoco nos está castigando por no hacerlo. ¿Entonces por qué Dios pide que lo alaben? Porque es lo que más nos cuesta. Somos soberbios y poco humildes entonces, que germine en nosotros un espíritu de agradecimiento que haga que, por voluntad propia, alabemos a Dios por todo lo bueno que nos da, no es tarea fácil. Se nos olvida de agradecerle hasta el aire que respiramos.

En una ocasión pude escuchar la prédica de un pastor gnóstico que dudaba de Dios por el hecho que, en teoría, necesitaba de nuestras alabanzas. Decía, palabras más, palabras menos, que era un Dios con problemas de autoestima entonces sus criaturitas debían alabarlo para hacerlo sentir bien. De ahí relacionó un par de ideas más y llegó a la conclusión de que Jehová, Yaweh o como deseen llamarlo (no quiero entrar en esa discusión sobre cómo se pronuncia) no era el verdadero Dios del que hablaba Jesús. Que era el creador de este mundo, pero no de todo el universo porque, entre otras cosas, tenía falencias ya que necesitaba y pedía que sus criaturas lo alabaran como si lo necesitara. Este pastor no entendió que Dios estaba tratando con nuestros defectos y concibió una idea henoteista al respecto. Los henoteístas son las personas que creen en varios dioses, pero sólo uno es digno de alabanza. Básicamente aquel pastor se fue para cualquier lado complicando lo simple.

El tema es sencillo y lo voy a explicar con un ejemplo. Imagine un niño en la escuela. La maestra le está enseñando las tablas de multiplicar a los educandos. En eso el niño se pregunta a si mismo ¿por qué mi maestra necesita que yo aprenda esto? La realidad es que la maestra no lo necesita sino el propio niño para que pueda crecer y desarrollarse. Algo similar hace Dios con nosotros, lo que nos pide, sea lo que sea, es para trabajar áreas de nuestro espíritu que necesitan mejorar, no es porque Él lo necesite ya que es omnipotente.

Hechos 17:24–25

“El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él haya, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas;”

Nos cuesta ser agradecidos y ser humildes para reconocerlo. Cuando una persona alaba a Dios por propia voluntad por todo lo que le da, no es otra cosa que un gesto de agradecimiento por la vida que tiene. Nos nace la necesidad de alabar por lo que nos da, que siempre es bueno, aunque en ocasiones no parezca así. De todos modos, lo que nos parezca a nosotros mucho no importa porque no podemos ver el plan completo de Dios para nuestra vida por lo que nunca sabremos el porqué de cada cosa. Igual no es necesario, cuando entendemos que las cosas que nos pide el Creador es para nuestro beneficio y no el de Él, nos quitamos un peso de encima ya que no tenemos que ayudarlo en nada.

Es muy malo cuando creemos que Dios necesita algo de nosotros. Por ejemplo las frases tales como “no se quede con lo que es de Dios” cuando te piden diezmo y ofrendas no es otra cosa que poner en boca de Dios cosas que no dijo. En ese momento la persona no cristiana (y el cristiano pensante también) se preguntan y reflexionan ¿por qué Dios necesita mi dinero?

Hageo 2:8

“Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.”

Él creó todo, incluso las piedritas doradas que nosotros llamamos oro y puede seguir creando y creando las mismas piedritas por la eternidad. ¿Por qué habría de necesitar de tus escasos ahorritos? Tu dinero lo necesitan los pobres para comer y tu propia familia, no el Altísimo.

Conozco familias que en ocasiones no tienen casi para comer porque el poquito dinero que juntaron lo dan en diezmos y ofrendas. ¿Acaso creen que el sol se va a apagar porque Dios no puede pagar la factura de luz? Dios no necesita tus escasos billetitos sino que los necesita tu propia familia para prosperar, si das diezmos cuando Dios no te lo pide, el único que termina prosperando es el pastor.

Dejemos de pensar que el Creador de todo lo visible e invisible nos necesita para algo, no somos tan importantes.

Creer en un dios debilucho que necesita de sus animalitos racionales para algo no es la idea correcta que se debe tener de Dios. Gritonear como loco adentro de una iglesia tampoco es la idea correcta de lo que le gusta a Dios. Como dice en algunos fragmentos de la afamada “Carta de Espinoza” que si bien es ateo, tiene varias ideas claras mejor que muchos cristianos, podemos leer:

“Deja de alabarme! Qué clase de Dios ególatra te crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan, te sientes agradecido…demuéstralo,  cuidando de ti y de los tuyos, de tu salud, de tus relaciones, del mundo; te sientes observado, sobrecogido, expresa tu alegría. Esa puede ser una de las formas de alabarme. Deja de complicarte y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro, es que estás aquí ahora en este instante vivo y que este mundo está lleno de maravillas. Para que necesitas milagros? Para que tantas y tantas explicaciones?.

Y por último, no me busques afuera, no me invoques en dioses, no me invoques en elementos, no busques rituales, no busques más que en el ahora buscarme dentro, dentro, aquí y ahora no en ese tiempo, no en ese espacio allá afuera, eternamente aquí estoy, LATIENDO EN TI !”

Necesitamos más de Dios y está dentro de nosotros en la persona del Espíritu Santo. Tengamos una mejor relación con Él que es la mejor alabanza que le podemos dar.

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Publicado el 06/17/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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