Mi remera

Quiero contarle una anécdota a modo introductorio. En mi estancia en El Salvador, donde viví varios meses entre 2009-2010, conocí una iglesia bautista muy grande y hermosa. Se llama “Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel”. Allí me bauticé formalmente, aunque era cristiano desde siempre.

bautimo-tabernaculo-amigos-de-israelCertificado de Bautismo.

El primer día que llegué, en la recepción me preguntaron por mi acento así que les conté que era argentino y viviría en Santa Tecla, una ciudad cercana a la iglesia. Me anotaron el nombre y luego el pastor amablemente me saludó con su micrófono desde el púlpito.

Al finalizar el culto me acerqué al pastor y lo saludé personalmente. Estuvimos charlando unos minutos y después él le pidió a un colaborador que me guiara hasta la librería. Allí me regalaron una remera (camiseta, playera o como le digan en su país) que tiene un corazón azul y blanco con la estrella de David en blanco y la palabra Israel en grande. Me gusta mucho y suelo usarla para todo y hoy, siete años después, la sigo usando.

israel dany pachecoLa remera en cuestión.

Ahora bien, es curioso lo que produce mi remera. Es un trozo de tela que produce sensaciones muy curiosas en algunas personas. Recuerdo que una vez, en mis tiempos como productor de TV, fui a dirigir un spot de campaña de un partido político. Uno de los candidatos me dijo algo que hasta el día de hoy me llama la atención. Me miró y tratando de disimular su desprecio me comentó: “yo apoyo al pueblo Palestino”. “Apoya a quien quieras”, le respondí. En ese momento no le di mayor importancia.

De vez en cuando las personas me miraban raro, pero siempre pensé que era por problemas personales de esa gente, el stress de la sociedad o algo por el estilo, no que fuese yo el que producía eso. Hasta que hace un tiempo atrás, sin querer queriendo como decía el Chavo del 8, una adolescente me dijo sin que le preguntara: “no podés salir a la calle con esa remera”. Le pregunté por qué y me respondió: “te van a golpear, hasta te pueden matar”.

Siempre pensé que el odio racial estaba sobrevaluado, pero no es así. En esta Argentina donde vivimos todos medianamente tranquilos existe un odio silencioso que se maneja entre las sombras. Yo nunca lo creí y hasta pensé, desde mi ignorancia, que los hermanos judíos eran quejones. Hasta que me pasó a mí y tomé conciencia. Es como que el legado de Hitler y sus soldados a los que el nazi de Perón les dio un salvoconducto estuviese latente hasta el día de hoy.

Tampoco es un prejuicio sólo de los adultos ya que se le podría endilgar eso a la crianza de la gente “chapada a la antigua”, pero no va por ahí la cosa porque me lo dijo una niña. Eso denota que es un sentimiento que está latente en generaciones de toda edad.

Sea como sea, no es posible que no pueda salir a la calle con mi remera de apoyo a Israel sin arriesgarme a ser agredido por inadaptados. Y es algo que realmente pasa. Desde el que agrede a golpes (que aun no me pasó porque tomo precauciones) hasta el que me grita “judío de mierda” o cosas por el estilo, la sociedad está encrispada y busca culpables en todos lados.

Yo no soy judío, pero ¿cuál sería la vergüenza de ser del pueblo elegido de Dios? Ojalá fuera judío, mas no lo soy. Es más investigué un poco para ver si era judío por el lado sefardí, pero no tuve bendición en ese aspecto. En fin, me insultan llamándome judío y no veo el insulto, pero sí veo el odio gratis que profesa bastante gente y es triste, además de preocupante. Tenemos todo para vivir bien, en paz y armonía, no entiendo por qué complicamos las cosas.

De todos modos seguiré saliendo a la calle con mi remera del corazón azul y la estrella blanca en mi pecho. Si existen personas que usan remeras con la bandera de Inglaterra, USA o Palestina ¿cuál sería la razón que yo no pueda usar una remera con la estrella de David? No voy a dejar de vestir mi remera, si quieren agredirme que lo hagan. Si me quieren matar que hagan fila. Si bien tomo precauciones esquivando gente que me mira mal, estoy preparado para todo. Dejar de vestirme con ella es perder la batalla y en materia espiritual el Altísimo no me permite perder batallas contra el mal así que voy a seguir adelante y nadie lo impedirá. Bendiciones para todos.

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Publicado el 10/03/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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