Ayer y hoy

Hace casi treinta años atrás, en la mitad de los ochentas, solía escribir historietas e ilustrar pequeñas cosas. De las historietas no me ha quedado nada. No recuerdo si por vergüenza o por qué razón las tiré (cosa que me arrepiento), es por eso que no me ha quedado demasiado de las cosas de mi infancia.

Grande fue mi alegría al encontrar algo que se salvó de aquel holocausto cultural que hice por aquellos años. En esos cajones inexplorados que toda casa paterna tiene encontré algo relacionado a las historietas argentinas que, por aquellos días, me quitaba el sueño.

cassete dany pacheco

Debo haber tenido 10 años cuando dibujé este personaje de una revista de historietas que compraba mi papá. No sé si era de “El Tony”, “D´artagnan” o “Nippur Magnum”, pero allí estaba este personaje de ciencia ficción que me fascinaba y que por estos días no recuerdo el nombre.

El que tenga mi edad seguramente se acordará de lo que hablo y si el alzhéimer le pegó menos que a mí, por ahí hasta se acuerda del nombre de la historieta. Lo que sí recuerdo es que no lo calqué porque no era de calcar, lo consideraba demasiado fácil, aunque tampoco lo dibujé a mano alzada porque era complicado para mí talento. Así que hice como me enseñaron en la escuela, le realicé un cuadriculado al dibujo original y luego iba copiando los cuadraditos. Las líneas rojas que forman el cuadriculado en el dibujo es de las hojas Rivadavia de la escuela, las que intenté disimular pasándole una lapicera roja.

En esa ocasión hacía tapas de videojuegos inexistentes. Por una tarde me convertía en diseñador gráfico de Konami o alguna empresa japonesa de videojuegos y diseñaba la gráfica de jueguitos que sólo estaban en mi mundo particular. De ahí que el dibujo esté en una tapa de cassete simulando ser un videojuego para mi Talent MSX.

En fin, sólo quería compartir esta anécdota ya que, salvando las distancias, continúo haciendo lo mismo. Escribo libros y me diseño las tapas de los mismos, tal cual hacía cuando pequeño.

Es curioso, pero cuando Dios nos marca el camino, éste puede ser de tierra, asfaltado o con peajes, pero sea como sea uno sigue caminando esa senda con la seguridad de saber para dónde va.

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Publicado el 10/08/2016 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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